
2025 se saldó con un buen comportamiento en las bolsas, solo hay que ver que el índice MSCI World cerró el año con una subida aproximada del +20% en dólares, consolidando el año como uno de los mejores cursos recientes. Algo que hace mirar con el rabillo del ojo a los más cautos, porque la pregunta está en si este 2026 podrá seguir prolongando el buen tono en los mercados.

El año no ha empezado mal, lleva una revalorización de algo menos del 2% y las expectativas no son malas. Desde Sabadell, Glen Chapman, su director de análisis de estrategia de inversión, comenta que sus perspectivas para 2026 son moderadamente positivas. De hecho afirma que no esperan grandes riesgos económicos que puedan llevar a una recesión; y señala que el principal foco de incertidumbre seguirá siendo el ruido geopolítico, que puede generar volatilidad a corto plazo, pero sin un impacto estructural relevante sobre el crecimiento. “El crecimiento económico previsto es limitado, aunque positivo, y debería seguir dando soporte a los mercados. Tras un largo periodo sin correcciones significativas, no se descarta una toma de beneficios, pero más allá de episodios puntuales de volatilidad, el entorno macro continúa siendo favorable. Por regiones, Estados Unidos presenta mayor potencial que Europa, aunque una eventual corrección podría generar oportunidades atractivas en esta última, especialmente en el Ibex 35 por la solidez de la economía española y, a nivel europeo, en el DAX alemán, que podría beneficiarse del aumento del gasto fiscal en Alemania y de la recuperación de China”, añade.
Macroeconomía, política monetaria, beneficios y valoraciones son los cuatro pilares en los que hay que fijarse en cuanto a riesgos.

En ese sentido, Ismael García, director adjunto de estrategia de inversión en Mapfre AM cree que si se analiza el escenario, “todo apunta a que podríamos volver a tener un año de rentabilidades positivas”. Desde el punto de vista macroeconómico, esperan un crecimiento sostenido, con una posible desaceleración moderada, pero sin recesión; en política monetaria, la divergencia entre bancos centrales será clave y continuará dando soporte a los mercados; en cuanto a los beneficios empresariales cree que volverán a crecer a tasas de doble dígito; y, por último, señala que el principal foco de volatilidad podría venir de las valoraciones de las grandes compañías tecnológicas que tienen un nivel muy elevado de concentración en los índices.
Con todo lo que tenemos por delante, los expertos coinciden en que será un año marcado por la incertidumbre y diferentes escenarios, lo que llevará a un enfoque muy táctico en las carteras manteniendo flexibilidad, mente abierta y reaccionando con rapidez y cautela. Pero, ¿y si todo se da la vuelta?
¿Cómo mantener la cartera a salvo?
Aunque el mercado esté en máximos y exista un clima de optimismo, las caídas siempre vuelven porque los mercados son cíclicos. Y cuando llegan esos momentos difíciles, se pone a prueba la psicología del inversor y solo las carteras bien construidas permiten mantener la calma y confiar en la recuperación, como recuerda Warren Buffett.

Para afrontar esas caídas, Borja Traseira, gestor de fondos en Welzia Management SGIIC menciona la metodología de inversión “TriFactor”, aplicada en el fondo Welzia Global Opportunities. Esta metodología se basa en invertir en compañías que cumplan tres criterios:
- Calidad: empresas sólidas, sin deuda, rentables y capaces de resistir crisis.
- Valoración atractiva: evitar pagar precios excesivos, ya que las compañías caras sufren más en momentos de tensión.
- Momentum: compañías con buen comportamiento en bolsa y expectativas de beneficios al alza, aprovechando la psicología del mercado sin caer en modas.
Para el gestor de fondos de Welzia, combinar calidad, precio razonable y momentum “permite construir carteras más resistentes, reducir el impacto de las caídas y seguir creciendo a largo plazo con mayor tranquilidad”.

Por su parte, José María Luna, socio de Luna-Sevilla Asesores Patrimoniales no ve señales claras de cambio estructural, aunque sí cree que puedan producirse caídas de forma puntual que sirvan como un ajuste antes de continuar con las subidas.
En este sentido, afirma que “para un inversor con horizonte medio/largo plazo, las correcciones no deberían implicar ventas precipitadas. Al contrario, si se dispone de liquidez, suelen ser oportunidades para comprar. Sin embargo, si el objetivo es reducir riesgo y ganar tranquilidad, la opción más natural es recurrir a un fondo monetario, que permite consolidar beneficios o proteger el patrimonio mientras se espera a que el mercado ajuste”.
Entre las opciones más conservadoras, Luna destaca el Groupama Ultra Short Term Bond, el DWS Floating Rate Notes o el Pictet Short-Term Money Market EUR, que cumplen bien la función de aparcar el capital con muy baja volatilidad; y como alternativa, comenta que existen fondos con vocación de retorno absoluto que históricamente se defienden bien en fases de corrección, como Dunas Valor Prudente o Groupama Alpha Fixed Income, productos que suelen caer muy poco, o incluso mantenerse estables, cuando el mercado retrocede.
Por lo que ante una corrección puntual, José María Luna señala que “la estrategia más prudente es refugiarse en fondos monetarios y esperar a que surjan nuevas oportunidades a mejores precios”. Y solo si la caída responde a un cambio de tendencia provocado por factores macro o empresariales, conviene analizar el entorno y adaptar la cartera a un escenario bajista.

Por último, Juan Manuel Vicente, consejero de Smart Bolsa, coincide con José María Luna y argumenta que con una visión de medio y largo plazo, la clave es diversificar ampliamente, ya que el market timing no es consistente. “Resulta prudente reducir la elevada concentración en grandes compañías estadounidenses (que suponen cerca del 75% del MSCI World) y aumentar exposición a segmentos con valoraciones más atractivas y mayor potencial: pequeñas compañías en EEUU y Europa, mercados emergentes seleccionados (Europa del Este, Corea, India) y estrategias de alta rentabilidad por dividendo”.
Para perfiles más conservadores o con horizonte corto, afirma que “los fondos de deuda a corto plazo en euros ofrecen una alternativa eficiente, con expectativas de rentabilidad en el entorno del 3%, o del 4–5% en estrategias de mayor rendimiento asumiendo más riesgo”.
Al final, habrá que tener en cuenta que el 2026 será un año dominado por la tacticidad, la flexibilidad y la necesidad de reaccionar con rapidez ante un abanico de escenarios mucho más amplio de lo habitual.
Nuevo Boletín y canal de WhatsApp para profesionales
Estrategias de Inversión lanza su canal de WhatsApp Asset Managers, dirigido a profesionales de la inversión, banqueros privados, selectores y distribuidores de fondos, y profesionales del sector financiero.
Tambien puedes apuntarte gratuitamente para que todos los miercoles te llegue nuestro boletín con contenidos exclusivos para profesionales.